Jurados de Empresa

2017-10-03

  1. - Jurados de Empresa

  1. 1 JURADOS DE EMPRESA

La primera cuenta del rosario de dificultades que se deberían sortear por el camino, resultó ser un nombre propio, la palabra “ASAMBLEA”; para la Dirección esta expresión entraba de lleno en el terreno de lo subversivo, siendo asumido igualmente por los enlaces sindicales vitalicio que quedaban de épocas pasadas y que aún seguían siendo mayoría; así que cada vez que se hacía referencia a la necesidad de celebrar asambleas para ir conociendo el sentir de la gente, el alboroto que se organizaba era impresionante, había que tener mucho temple para poder reconducir las situaciones; de hecho no se llegó nunca a conseguir que en las Actas de las reuniones de los representantes, se recogiese la palabra asamblea como un deseo expresado por los trabajadores; en contrapartida tampoco lograron cambiar el uso del vocabulario más progresista con que se contaba en aquellos momentos.-

Sin solución de continuidad de la “asamblea” se pasó a la “información” cuando se puso en marcha la costumbre de que inmediatamente que se celebrase cualquier reunión de los representantes sindicales, se trasladaba a los trabajadores en los puestos de trabajo, comunicación del motivo de la reunión, lo que se hubiese hablado en la misma y lo que cada uno de los presentes en ella había tenido a bien decir; ni que decir tiene que esta forma de actuar fue la causa de que se movilizasen los representantes que se sintieron afectados por tales prácticas, intentando por todos los medios sentar en el “banquillo” a los culpables que impulsaban tales acciones, hasta conseguir que la propia Dirección tomase cartas en el asunto, con el pretexto de que se estaba enfrentando a los trabajadores en contra de los enlaces sindicales y poniendo en peligro el secreto debido en las deliberaciones de sus actuaciones.-

Tanto a unos como a los otros se les dió una contestación contundente y definitiva. En las elecciones sindicales se votaban a las personas que elegíamos para que nos representaran y defendiesen nuestros intereses, en consecuencia estaban obligados por la confianza que se había depositado en ellos y la responsabilidad adquirida, para tenerles informados de todos los detalles de su actividad, sin ninguna clase de limitación ni secretos en tal sentido; si alguien tuviese interes en mantener en secreto su forma de actuar y sus propios intereses, tenía dos soluciones a su alcance, dejarlo o mantenerse callado; con respecto a la acusación de intentar hechar a los productores contra los representantes sólo cabía manifestar que cada persona era responsable de hecharse encima de sí misma, los resultados de sus propias acciones y que cada cual aguantara su vela.-

Sin abandonar el capítulo de la información, en una de las reuniones que se tenía con el Director General se le comunicó que se hechaba en falta por parte de la Empresa, información del estado de cuentas, las previsiones de futuro, las perspectivas de negocio, ventas, fabricación, etc., a lo que la Dirección rápidamente respondió que cualquiera que estuviese interesado en conocer dichos datos, lo indicase y se reuniría con él en su despacho, con la salvedad de no poder tomar notas ni apuntes de ningún tipo.-
Se le aclaró, por si lo consideraba necesario, que no iban por ahí los tiros, simplemente se trataba de hacer cumplir la normativa legal vigente, que obligaba a las Empresas a facilitar información de estas características a los representantes de los trabajadores y que la Cruz del Campo ignoraba.-
En una de las reuniones del Jurado de Empresa se planteó el tema de una visita a las instalaciones de la colonia de verano que la Empresa mantenía en la localidad de Sanlucar de Barrameda para el disfrute de sus empleados y familia; despues de debatir la propuesta se realizó hasta una votación en toda regla, la cual arrojó una mayoria aplastante favorable a realizarla; el día escogido, tempranito se salió de fábrica; la primera parada se realizó en un área de servicio de la Autopista de Peaje A4, donde se desayunó estupendamente sin que nadie tuviese que pagar nada por el mismo; el aterrizaje se efectuó en un salón de lujo de los que abundan en Bajo Guia, cuyas mesas estaban perfectamente servidas, donde al parecer no faltaban ninguno de los productos alimenticios que puede ofrecer el mar, presididos por unas cuantas langostas, cuyas medidas evidentemente superarían la media de la especie.-

Algunos de los llegados recientemente estaban seguros de no conocer algunos de los alimentos allí expuestos y mucho menos el sabor de los mismos por no haberlos probados en su vida; estaban esperando para recibirlos todas las Direcciones al completo, pues la Empresa siempre se ha distinguido por poseer un organigrama repleto de Directores al margen del General; empezó el ágape y las charlas entre todos los asistentes, aunque algunos, desde luego muy poquitos, solo se permitieron alternar con refrescos de casera blanca y algunas tapas de berberechos; ante la insistencia de algunos Directores para que se probase todo lo que de bueno y apetecible se encontraba en las mesas, no hubo más remedio que aclararles algunos extremos: el primero, que la mayoría de los manjares eran desconocidos para el interfecto y que por tanto no estaba seguro de que le gustara y lo segundo, es que no se planteaba el probarlos no fuera que le gustase porque después no se podría plantear el consumirlos por lo prohibitivo de su precio.-

Desde este salón se pasó al otro salón, al de las colonias, donde entre copas de manzanilla y toda clase de licores, tapas variadas de todos los estilos, café, pasteles, cante, chistes y todas las ocurrencias necesarias para pasar una velada social “inolvidable”, como deberían ser las que celebraban las clases pudientes, se consumió todo el resto del día; de la colonia, de sus inquilinos, de sus necesidades, de sus reclamaciones si es que las hubieran, nada de nada; tan sólo les fue dado conocer a los que no habían probado bocado en Bajo de Guía, el menú de aquel día, que compartieron con los asistentes que en aquel momento disfrutaban de sus vacaciones y cuyo plato fuerte estuvo compuesto de un cocido.-

Sin ningún género de dudas, en la siguiente junta celebrada después de la salida relatada, los representantes obreros más comprometidos, no permitieron tomar la palabra a nadie de los asistentes sin antes dejar claro con rotundidad, que con votación o sin ella, aquel espectáculo dado por los representantes de los trabajadores en aquella ocasión, nunca se volvería a dar oficialmente en nombre de los trabajadores y que sin dudarlo, éstos tendrían una información completa de lo sucedido.-


Llegada las Navidades se recibió una llamada telefónica en el Taller de Mantenimiento para los enlaces sindicales que trabajaban en dicho Departamento, procedente de la Dirección de la Empresa, comunicándoles que la misma invitaba al pleno de los representantes, a unas copas con motivo de las celebraciones navideñas; la contestación fué inmediata y a pié de teléfono: “en estos momentos los obreros estamos sufriendo un agravio comparativo con respecto a los Técnicos y Administrativos que disfrutan en el día de hoy de media jornada de trabajo, mientras que los grupos obreros deberan cumplir su jornada laboral completa, por lo tanto sus representantes sindicales no tienen nada que celebrar con la Dirección de la Empresa.”

Muchísimo tiempo antes de que llegase la fecha de tener que renovar el Convenio vigente, los representantes obreros, al menos los más responsables o comprometidos, se hacían la pregunta de cómo poder afrontar el problema con una mínima garantía de éxito, teniendo en cuenta la imposibilidad material para celebrar asambleas dentro de la fábrica y mucho menos fuera de ella; al final se decidió que lo más fácil y práctico, sería confeccionar una encuesta y así poder recabar de los compañeros lo que consideraban más conveniente a la hora de negociar el Convenio.-

Una vez decidido se puso manos a la obra, que necesitó varias reuniones de trabajo hasta conseguir un formato que se considerara idóneo para recoger todas las sugerencias que se creyesen oportunas, sobre los capítulos que integraban el conjunto del Convenio.-

A continuación se llevó a cabo el proceso de elaboración, planificación, distribución, articulación y contactos con los distintos Departamentos de fábrica, recogidas de datos etc., en lo que participó todo el grupo, que de alguna manera se encontraba comprometido con la causa; se procesaron todos los datos obtenidos de forma exhaustiva y al final se pudo obtener y disponer de una completísima plataforma reivindicativa que debería marcar la tendencia en las negociaciones con respecto a los intereses de los grupos obreros.-
Una vez transcurrido los trámites legales y se dieran todos los pasos burocráticos pertinentes, se llegó al primer acto verdaderamente serio de la apertura de las negociaciones; se trataba de estudiar por parte del Jurado de Empresa las primeras propuestas que la Dirección ponía sobre la mesa para su discusión: el montante económico total en millones de pesetas que la Empresa estaba dispuesta a desembolsar para sacar adelante el Convenio.-

Desde el arranque inicial de aquella primera reunión se dejaron sentadas las bases de lo que sería las relaciones en el futuro de los distintos grupos de trabajadores entre sí y los de éstos con la Dirección; la propuesta inaugural que abrió el debate, consistía en dividir en dos partes los millones que la Dirección tenía previsto, una para Técnicos y Administrativos y la otra para Especialistas y No Cualificados.-



Inmediatamente se interrumpió el disparate que se estaba escuchando, dejando meridianamente clara la situación: si los presentes estaban dispuestos a mantener aquella postura, la reunión ya estaba terminada en aquel punto; los representantes obreros irian a sus representados con la propuesta de solicitar un Convenio propio para los grupos obreros; se amplió el contenido de la intervención con la argumentación que la plantilla de la Empresa estaba compuesta por 113 Técnicos, 100 Administrativos, 303 Especialistas y 427 No Cualificados; todo lo que no fuera respetar estos porcentajes en las deliberaciones económicas, no sería objeto de negociación por parte de dichos representantes; todo lo de más podría ser motivo de acuerdos.-

A partir de aquí se impuso un mínimo de cordura por parte de la mayoría que permitieron que las negociaciones con la Dirección siguieran su curso; éstas resultaron ser durísimas, con unas maneras y condiciones nuevas a las que la Dirección no estaba acostumbrada y en las que los representantes obreros trataban de ajustarse al máximo en la plataforma elaborada entre todos; las reuniones se sucedian, se daban pasitos en una dirección que no eran las habituales en anteriores Convenios y en las que parecía que la Dirección mostraba cierta debilidad, sin saber adaptarse a la nueva situación a la que se enfrentaba y que de alguna manera estaban quedando reflejadas en las Actas que daban fe de los acuerdos conseguidos en cada reunión.-

De todas maneras la reacción de la Dirección no tardó mucho en producirse, cuando valoró que las circunstancias estaban llegando mucho más lejos de lo que ella estaba dispuesto a consentir, por lo tanto una noche convocó a los miembros del Jurado de Empresa más afines a sus intereses y a los que eran más influenciables, dando de lado a los que se mostraban más insobornables y les instó a que de aquella reunión tenía que salir firmado el Convenio, lo que efectivamente sucedió.-

A la mañana siguiente cuando los representantes que fueron excluidos de aquella reunión, se incorporaron a su jornada laboral, se encontraron con la noticia de que el Convenio había sido firmado; fríamente se valoró la situación, se consideró que se había llegado al límite que la correlación de fuerzas permitía y que no se debía forzar la situación, sobre todo de cara al futuro, por lo tanto se dirigieron a la Dirección, declararon que estaban de acuerdo con el Convenio firmado y que no tenían inconveniente de refrendarlo con sus firmas.-

El último acto de este episodio tuvo su anecdota en las oficinas de la Dirección de Personal donde se procedió a la firma del Convenio, cuando les entregaron el mamotreto que componía los folios mecanografiados que recogía todos los artículos y uno de ellos se sentó tranquilamente a leer el mismo; el Director de Personal no se pudo contener y les preguntó que si pensaban leerse todas las páginas, por lo que se tuvo la ocasión de contestarle que si él tenía por costumbre firmar documentos sin haberlos leído antes; de lo que se trataba era poder comprobar que no se modificó lo sustancial de los acuerdos adoptados y conseguidos hasta el momento.-



Todo este proceso tuvo a la larga profundas consecuencias en el devenir de las relaciones laborales dentro de fábrica; el prestigio de la mayoría del Jurado de Empresa que participaron en las deliberaciones y firma fraudulenta del Convenio cayó en picado ante los trabajadores y la influencia y manipulaciones que a través de ellos ejercía la Dirección sobre los mismos, disminuía paulativamente en la misma proporción que subía entre los trabajadores, la proyección de la Coordinadora que actuaba de una forma clandestina dentro de fábrica; puede decirse que este acontecimiento supuso el principio del fin del Sindicato Vertical en la Empresa La Cruz del Campo.-

Toda esta actividad sindical del día a día, la información que se obtenía a diario, el tratamiento de todos los datos que llegaban por cualquier conducto y el máximo interes que se ponía en la plena formación y conocimientos de los temas y problemas que salían a cada paso que se daba, fueron dando las claves para ir seleccionando y escogiendo las áreas de actuación que se creían más importantes en cada momento, para la consecución de los objetivos que se habían marcados, que no eran otros que el mejoramiento de las condiciones de vida en todos los órdenes, que como trabajadores y personas se creía tener derecho.

De esta manera se potenció al máximo las posibilidades legales que permitían las leyes franquistas en la acción sindical, entre ellas la Comisión del Comedor, dotándolo de medios y mejoras en su utilización, para que sus beneficios se ampliaran a la mayor cantidad de trabajadores y a las categorías con menos ingresos.

Igualmente se prestó una atención importante a la Comisión del Economato de Empresa, introduciendo cuantos avances democráticos fueron posible en sus estructuras y que el beneficio económico para los trabajadores se viera reflejado realmente como una ampliación de sus ingresos, que no se podían obtener por otros medios.

La legislación laboral de la dictadura franquista tuvo sus peculiaridades y el ámbito de la Organización Sindical, no iba a ser una excepción. Dentro de las leyes que regulaban la actividad laboral en las Empresas, se contemplaba un apartado en el que las Empresas que sobrepasaban en sus plantillas, un determinado número de trabajadores, especificado en los baremos que los regulaba, deberían tener una representación en sus Consejos de Administración, de acuerdo con los datos fijados en dichos baremos.

Pues bien, en el caso de La Cruz del Campo S.A, dicho cupo estuvo fijado en dos Consejeros de acuerdo con la composición de su plantilla. La Cruz del Campo S.A. tenía establecido unas retribuciones económicas para todos sus Consejeros, que por cierto no deberían tener quejas, pues fueron bastantes generosas. Por lo visto, los Consejeros en representación de la plantilla de trabajadores, venían cobrando sus emolumentos sin ningún tipo de problemas, remordimientos, ni rendimientos de cuentas.



En el momento que dicha información llegó a manos de los miembros del grupo obrero con representación sindical, que habían tomado la decisión de democratizar la vida laboral dentro de la Empresa, actuaron de inmediato en la misma línea que había sido toda la actuación llevada a cabo hasta ese momento; la más amplia información posible; el convencimiento de que el dinero obtenido por los Representantes en el Consejo de Administración, se derivaba de la propia representatividad y no una retribución de tipo personal y por lo tanto correspondía su disfrute a todos los trabajadores en su totalidad; el compromiso de hacer cuanto estuviese en sus manos para conseguir el objetivo de alcanzar una solución lo más favorable para los intereses de los trabajadores.
Naturalmente si estás convencido de la Justicia de tus razonamientos y lucha con todos tus medios para conseguirlo, al final puedes tener tu recompensa, eso es lo que consiguieron los trabajadores de La Cruz del Campo, al lograr que se crease un Fondo Social que se llamó del Jurado de Empresa, donde se fueron ingresando las remuneraciones que legalmente correspondían a sus Representantes en el Consejo de Administración.

Dentro de estas mismas actividades sindicales tambien se planteó el hecho de los préstamos, que dentro del fondo que la Empresa destinaba para ayudas sociales, concedía a su personal con problemas económicos de viviendas, enseres, enfermedades, etc. y por el cual cobraba un interes, necesariamente más bajo que el de las instituciones bancarias. Se pensaba que la Empresa no se podía beneficiar bajo ningún concepto, de las necesidades de sus empleados, por lo que se planteó, se negoció y se consiguió, que los beneficios por este concepto, se ingresasen en el mismo fondo social del Jurado de Empresa.
El mismo camino tomó el importe de los beneficios económicos que el Convenio de Empresa concedía a los trabajadores y que por incumplimiento del mismo, era retirado por la Comisión constituida al efecto.

Transcurrido cierto tiempo, las cantidades económicas ingresadas en el Fondo Social así creado, fueron tomando un volumen económico tan importante que se llegó a la conclusión de estudiar algún medio para hacerlo productivo y que beneficiase a todos los trabajadores en su conjunto. A partir de aquí se puso en práctica la idea de constituir una Cooperativa de Transporte que se llamó “del Jurado de Empresa”, aprovechando el capital económico del que se disponía y la necesidad que la Empresa tenía de transportar sus propios productos a los distintos centros de distribución.

Como es lógico suponer, la Empresa con el equipo de asesores de que disponía, se dió perfecta cuenta del control social y económico que podía ejercer sobre los trabajadores y apoyó decididamente esta iniciativa, rodeándose de todos los elementos con representación sindical afines a sus intereses y con los que contaba con total confianza, poniendo en marcha todo lo necesario, tanto administrativa, como organizativamente, para hacer realidad la “Sociedad Cooperativa Industrial de Transporte Jurado de Empresa de Cruzcampo”, al frente de la cual se puso el mismísimo Director General de la firma, acompañado de su brazo derecho el Presidente del Sindicato de la Vid, la cual, con algunas modificaciones, ha llegado hasta nuestros días.


Se compró en primer lugar un camión Pegaso, al que siguieron algunos más; se firmaron contratos de servicios con la propia Empresa para asegurar el abastecimiento de los distintos Depósitos de su red regional; se realizaron todos los trámites legales para garantizar la actividad económica de la Cooperativa y se constituyó y legalizó sus Estatutos internos donde se recogieron los fines para los que había sido creada, el constituir un fondo para obras sociales, que facilitase ayudas económicas a trabajadores, jubilados, viudas o huérfanos con dificultades económicas, instituir obras sociales para los trabajadores de Cruzcampo y pensiones compensatorias de jubilación.

El grupo obrero impulsor de la Coordinadora de Trabajadores y que contribuyó de forma destacada con su decidida actuación y su modo de entender la representatividad, el que se constituyese el Fondo Social que dió origen a la creación de la Cooperativa de Transporte, estaba sobrepasado el límite de las posibilidades de sus escasos recursos, sumergidos en una lucha sindical que acaparaba todos sus esfuerzos, dedicación, tiempo, ideas y organización para conseguir los resultados que se habían propuestos de libertad y democracia y no estaba en condiciones de afrontar y liderar, el seguimiento, control y orientación de un hecho que se había revelado, aún sin proponérselo, de una importancia tan extraordinaria y sorprendente.

Hubo que conformarse con dar por muy bien empleado los esfuerzos consumidos en la aportación realizada a la constitución y consolidación de un proyecto tan insólito, dentro de una Empresa eminentemente capitalista, una vez que se consideró suficientemente salvaguardado los fines sociales en beneficio de los trabajadores y sobre todo y fundamentalmente que el proyecto fué y seguiría siendo exclusivamente propiedad de los trabajadores de la plantilla integrada en la Empresa La Cruz del Campo S.A.

Organizativamente no existió ningún posterior contacto con la existencia de la Cooperativa, salvo algunas actuaciones a título particular y puntuales en momentos determinados, en los que se pensaba que peligraban la trayectoria, finalidad y hasta la propia existencia e identidad de la misma.
No se tiene que ser un experto en la materia para darse cuenta la gran importancia que cumplió la Cooperativa, como el verdadero colchón en el que se sustentó la paz social que disfrutó la Cruz del Campo S.A. durante muchísimo tiempo.

Actualmente la Cooperativa convertida ahora por imperativo de las leyes democráticas en “Asociación de Trabajadores y Jubilados de La Cruz del Campo” atraviesa una gran crisis institucional y económica, para poder adaptarse a las imnumerables modificaciones que en general ha experimentado la Sociedad en todos los órdenes de la vida humana y en particular la Empresa La Cruz del Campo, S.A., que hace impredecible saber lo que va a pasar con el futuro o final de lo que en su momento fué una creación de los propios trabajadores y que se llamó “Sociedad Cooperativa Industrial de Transporte Jurado de Empresa Cruzcampo”. Pero todo esto ya es otra Historia.



  1. 2 JUNTA SINDICAL

Las últimas elecciones sindicales celebradas en la Empresa, donde el grupo de trabajadores comprometidos con modificar la situación existente, obtuvo sus mejores resultados, fué el punto de arranque que permitió poner en práctica la resolución que en los debates de sus asambleas internas se estableció de participar en el Sindicato Vertical, potenciando y utilizando al máximo todos los resquicios legales que permitieran caminar hacia el objetivo de libertad sindical.- Las bases legales por las que se regulaba el funcionamiento de este Órgano Sindical, se recogían en la siguiente normativa:

“NORMAS DE FUNCIONAMIENTO PARA LA SECCIÓN SINDICAL EN LA EMPRESA LA CRUZ DEL CAMPO, S.A.

Art. 1.1. La Sección Sindical en la Empresa La Cruz del Campo, S.A. se crea al amparo del Decreto 3095 de fecha 9.11.72 y reconocida por la Junta Electoral Provincial, agrupando a la totalidad de los trabajadores y técnicos que componen la unidad productora, sin distinción del contrato de trabajo que les vincule a la Empresa.-

  1. Su misión básica es potenciar al máximo la comunidad laboral de la Empresa, fomentando la solidaridad entre sus miembros para la ayuda mutua y el servicio al interés común de la misma, así como la defensa y promoción de los intereses materiales y morales de todos sus miembros.-
  2. - De su realidad incuestionable, nacen y se justifican todos los niveles de representatividad dentro de la misma, por lo que todos los miembros que ostentan cargos representativos sindicales vendrán obligados a dar cuenta periódicamente de su gestión, a la Sección Sindical, en la medida que estas normas lo prevean.-

Art. 2.1.- Dentro de la Sección Sindical se constituye la Junta Sindical como órgano máximo de representación y gobierno, donde estarán representados todos los estamentos que de una forma determinante, participan en el proceso general de la Empresa.-
  1. - Desarrollando el apartado anterior a las realidades concretas de nuestra Empresa, distinguimos los siguientes grupos: Técnicos, Administrativos, Especialistas, No Cualificados y personal temporero.-
  2. - Integrarán la Junta Sindical, la totalidad de los Enlaces Sindicales y serán presididas por un Delegado Sindical.-

Art. 3.1.- Cada grupo elegirá de entre ellos al Delegado Sindical que le corresponde, quien ejercerá sus funciones por el periodo de un año, pudiendo ser reelegidos en años sucesivos.-
  1. - Por las especiales condiciones que concurren en el personal temporero y hasta tanto no sean modificadas las normas de constitución actualmente vigentes, el Delegado Sindical correspondiente a este grupo será elegido por la totalidad de los Enlaces Sindicales.-

Art. 4.1.- Para plasmar en una realidad tangible, la misión coordinadora que el desarrollo de las normas concede a la Junta Sindical, ésta recibirá trimestralmente dentro de los plenos de la misma, informe de la labor desarrollada por sus miembros, bien a título personal o encuadrados dentro de un comité u organismo de representación sindical.-
  1. - Con independencia de los organismos y comité que puedan nombrarse en el futuro, se reconocen actualmente los siguientes: Delegados Sindicales, Jurados de Empresa, Consejeros Laborales, Comisiones de Enfermedad, Economato, Cafetería, Anticipos, Comité de Seguridad e Higiene.-

Art. 5.1.- La Junta Sindical está representada oficialmente en sus funciones por el Delegado Sindical que le corresponda.- A tal fin se establece el siguiente turno de rotación con una duración trimestral.- 1.- Técnico. 2.- Especialista. 3.- Administrativo. 4.- No Cualificado.-
  1. - Los Delegados estarán obligados a dar cuenta de su gestión al pleno de la Junta Sindical.-
  2. - Corresponde al Delegado llevar y mantener el orden de las actuaciones dentro de las reuniones y ser el moderador de las mismas, para garantizar la libertad de opinión y el respeto mutuo.-
  3. - Se proveerá por acuerdo de la Junta y de entre sus miembros, la función de Secretario quién asumirá las funciones inherentes a su cargo. Dependerá directamente del Delegado en funciones.-

Art. 6.1.- Tendiendo a una mayor efectividad y agilidad de la vida de la Junta Sindical, el pleno está facultado para constituir en su seno, cuantas comisiones sean necesarias en cada momento.-
  1. - Inicialmente existen las siguientes comisiones: Comisión de estudio;
Comisión de información
  1. - Las comisiones se establecerán paritariamente, teniendo como máximo dos miembros por grupo, elegidos separadamente.-
  2. - Comisión de estudio.- De la lectura de las normas de constitución de la Sección Sindical, publicadas hasta la fecha, se desprende que el afianzamiento y ulterior desarrollo de la misma, vendrá dado progresivamente y en sucesivas etapas por la autoridad sindical. Esta comisión se cuidará de adaptar el funcionamiento real de la Junta a las disposiciones legales que vayan apareciendo.-
  3. - La comisión de información será la encargada de realizar los planes necesarios para una eficaz información a la totalidad de los componentes de la Sección Sindical, proponiendo a la Junta los medios más idóneos en cada momento, incluyendo de modo principal, los contactos directos con el personal.-

Art. 7.1.- Las reuniones ordinarias del pleno se establecen mensualmente, fijándose las fechas conjuntamente por los delegados, tomando las previsiones necesarias para la mayor facilidad de asistencias de todos los componentes, debiendo estar en conocimiento de los mismos con un plazo mínimo de siete días.-
  1. - La reuniones extraordinarias podrán ser convocada por los Delegados Sindicales o por mayoría simple de los componentes de cada grupo, siempre que la importancia de los asuntos a tratar así lo aconsejaran.
  2. - La asistencia a las reuniones será obligatoria para todos los miembros.-
  3. - Cualquier ausencia deberá ser debidamente justificada; las repetidas ausencias sin justificar serán estudiadas por el pleno para la aplicación de las sanciones a que hubiere lugar.-
  4. - Los acuerdos serán tomados por mayoría simple.-
  5. - Las votaciones se efectuaran nominalmente y serán llevadas a cabo por el Delegado en funciones.-

Art. 8.- Colaboradores Sindicales.- La Junta Sindical estará facultada, con las limitaciones contempladas en las normas, de nombrar entre los trabajadores, los colaboradores que estime oportuno para llevar a cabo gestiones de índole sindical, en los casos especiales que por la complejidad o naturaleza de los problemas así lo aconsejasen.-

Art. 9.- El pleno de la Junta Sindical podrá adoptar los acuerdos necesarios para la ampliación, modificación o sustitución de las presentes normas de funcionamiento, para ajustarlas a las necesidades de cada momento.-

Sevilla 10 de Enero de 1976”

La actividad del grupo en este Órgano se vió ampliamente reflejada en dos campos importantes para los intereses de los trabajadores: al ámbito propio de la Empresa se prestó la máxima colaboración, potenciando la movilización de las bases para presionar y mejorar la posición de sus representantes dentro del Jurado de Empresa, en su lucha diaria con el resto de los representantes y la Dirección de la Empresa; en el ámbito exterior, fué un trampolin para relacionarse con el resto de trabajadores que se encontraban en plena lucha por la libertad sindical, haciendo rápidamente un acopio de experiencia tan extraordinario, que en algunos momentos Cruzcampo llegó a ser referente para el mundo obrero de nuestra capital.-

La primera experiencia en este sentido quedó en una mera anecdota, pero que refleja claramente de donde se partía en realidad.-
El Sindicato Vertical organizaba en locales propios (en esta ocasión estaba situado en la calle Vidrio), reuniones de Enlaces Sindicales de empresas sevillanas de distintas ramas, donde abogados del Sindicato daban charlas sobre temas relacionados con la actividad laboral; en la que nos ocupa, la participación y nivel de los asistentes fué de tal envergadura, que se puso en serios apuros al conferenciante, por la falta de argumentos para mantener un mínimo debate; asistentes de la Cruz del Campo se preguntaban entre ellos que quienes serían aquellos tipos que eran capaces de hacer callar con razonamientos a los abogados del Sindicato; cuando le contestaron a uno de ellos (Jefe Técnico de la Cruz del Campo) que algunos de los que participaban pertenecía a su Empresa, contestó que era imposible que personas así fueran trabajadores de la misma.-

Otra de las reuniones importantes en cuanto a formación y relación con otras Empresas se dió en una convivencia de algunos días, celebrada en la Escuela Sindical que tenían establecida en la localidad de Aznalcazar y que estuvo organizada al más alto nivel, con la participación de los Presidentes de Uniones Territoriales incluidos, donde un grupo de abogados del Sindicato disertaron sobre las corrientes sindicales que estaban surgiendo en España, en contraposición a los principios que mantenía el Sindicato Vertical.-
Aquellas reuniones resultaron apasionantes, hasta el punto de alargar las veladas casi toda la noche; al final de las mismas, los conferenciantes y el propio Presidente del Sindicato de Rama, se manifestaron convencidos que los representantes que participaron por la Empresa Cruzcampo, se encontraban más cerca de los filósofos que de los sindicalistas.-

Otra de las participaciones que merece la pena destacar por su repercusión en el entorno social, fué en respuesta a los acontecimientos que se vivieron en la Empresa HYTASA, una firma emblemática de la ciudad y con ciertas relaciones sociales afines con Cruzcampo, con motivo del intento de cierre de su factoría y que movilizó a buena parte de la población sevillana; el pleno de los representantes de Cruzcampo aprobó recabar fondos económicos entre los trabajadores como ayuda a sus movilizaciones; el resultado de dicha ayuda se decidió que se entregaría en la Asamblea que celebrarían los trabajadores de Hytasa en el salón de actos del Sindicato en la Pza. del Duque; de las oficinas en la Empresa salió el pleno al completo, por la puerta de la fábrica ya se notaron algunas ausencias y durante el trayecto hasta la Pza. del Duque fueron perdiéndose unidades hasta que a la entrada del salón de acto quedaron sólo los dedos que contiene una mano; algunas de las excusas que se daban para quitarse de enmedio, moverían a risa, si nó se dieran unas circunstancias tan lamentables; cuando se entró por el pequeño pasillo que habían dejado libre tantísimos asistentes y se subió al escenario en un salón lleno a reventar, algunos de los pocos que llegaron (de más antigüedad) se quedaron sin poder articular palabra y fueron los de más reciente ingreso, los que tomaron la responsabilidad de dirigirse a los asistentes en nombre de los trabajadores de la Empresa La Cruz del Campo, utilizando un lenguaje claro y contundente que llegó al sentimiento de los presentes, infundiéndoles todo el ánimo que necesitaban en la lucha de sus justas reivindicaciones y asegurándoles que todos los trabajadores de Cruzcampo estaban a su lado y podían contar con ellos en todas las acciones que consideraran necesario llevar a cabo; fué como la puesta de largo de la nueva imagen más progresista, en una Empresa tachada de conformista y aliada con la patronal.-

Al día siguiente los periódicos se hicieron eco del acontecimiento y la postura adoptada por los representantes de los trabajadores de la Cruz del Campo en el conflicto de Hytasa; la Dirección convocó al pleno del Jurado de Empresa para pedir explicaciones de lo que había acontecido; aquella era una batalla ganada de antemano, ninguno de los asistentes se atrevía a abrir la boca para justificar lo que habían hecho o dejado de hacer en dicho asunto, sólo el que actuó de portavoz en la Asamblea de Pza. del Duque se permitió aconsejar al final de la reunión al Director General, que se fuera acostumbrando a los nuevos tiempos y al lenguaje que los trabajadores usaban normalmente en sus puestos de trabajo.-

  1. 3 UNIÓN DE TRABAJADORES Y TÉCNICOS. SINDICATO DE LA VID.-

Desde la Vice-Presidencia que ostentaba un miembro del grupo, se pudo contribuir en la medida de las fuerzas con las que se contaba, a la lucha que a todos los niveles estaba planteada por el mundo obrero para obtener mayores cuotas de libertad sindical.-

Se contactó con las distintas Uniones Territoriales que lideraban las movilizaciones, se apoyaron toda clase de manifestaciones, se firmaron cuantos manifiestos salieron a la luz pública reclamando en todos los foros posibles, que estábamos por el cambio de la obsoleta Organización Sindical; paralelamente se contribuyó de manera decidida a la creación y funcionamiento de las Coordinadoras sectoriales que se fueron consolidando y llevando el peso de la organización de las actividades sindicales entre las distintas Empresas, a fin de conseguir la imprescindible unidad que dotara de la fuerza necesaria al movimiento obrero; para ello se nombró a dos representantes que estarían de una manera permanente en contacto directo con las relaciones en el exterior.-

Una de las peculiaridades más características en la etapa de la Dictadura con respecto a las relaciones de los empresarios con los trabajadores, fué la unanimidad en las formas y los procedimientos con que éstos se enfrentaron a las acciones reivindicativas de los asalariados en sus respectivas Empresas; todas sin excepción, al trabajador que efectuara cualquier reclamación, fuera de la índole que fuera, estuviera o no legalmente justificada, inmediatamente se le colgaba la etiqueta de “comunista” y si además tenía la osadía de seguir reclamando sus derechos, entonces ya entraba en la calificación de “miembro del Partido Comunista y pagado por éste”; desde luego se podía pensar en aquellos momentos que el Partido Comunista debería ser inmensamente rico para poder pagar aquellas legiónes de trabajadores que se movilizaron para mejorar sus condiciones de vida.-

La Cruz del Campo no fué una excepción en este tema, pero además introdujo otros matices, como lo de “lobos con piel de corderos”, “niñatos que pretendían hundir la Empresa” y otras lindezas por el estilo, pero lo más llamativo de todo, fuera el que los propios trabajadores, los de mayor antigüedad, los que obviamente por su edad habrían sufrido la mayor explotación por parte de la Empresa, los que más ímpetu demostraban al asumir estas imprecaciones contra sus propios compañeros, que en definitiva al defender sus intereses, estaban amparando al mismo tiempo los suyos.-