Pequeña historia de las acciones

2015-03-27

  1. - Pequeña Historia de las Acciones llevadas a cabo por los trabajadores de Cruzcampo para conseguir los Derechos y Libertades de los que hoy disfrutamos

El Jefe del Taller de Mantenimiento tuvo la costumbre de reunirse a solas en su despacho, con cada uno de los nuevos trabajadores que se fueron incorporando al mismo, donde les obsequiaba con una charla para informarles claramente de cuales eran las condiciones de trabajo que regían en la Empresa: la jornada laboral se componía de 12 horas ininterrumpida con turnos alternativos de día y noche, que en algunas circunstancias podrían verse prolongada por necesidades del servicio; que se trabajaban los Sábados, Domingo y Festivos y así una larga lista de condiciones que se encontrarían en su nuevo trabajo; naturalmente el trabajador que está solicitando un puesto de trabajo que le es necesario para sacar adelante a su familia, iba asintiendo a todas las condiciones que le fueran comunicando.-

Transcurrido cierto tiempo desde la celebración de estas conversaciones y en una etapa en que la mayoría de la plantilla de fábrica se encontraba movilizada exigiendo unas mejores condiciones de vida, este mando tuvo la osadía de volver a reunirse en las mismas condiciones que la primera vez, con los miembros de su Departamento que se estaban significando en aquellas movilizaciones, para recordarles la charla que mantuvo
con ellos, donde les había hablado claramente de las condiciones que la Empresa exigía para trabajar en ella y que habían aceptado en su totalidad y preguntaba que si ya se les había olvidado todo aquello.-

Probablemente este señor jamás hubiese podido imaginar lo que tuvo que aguantar y escuchar entre aquellas cuatro paredes como únicos testigos, cuando le aclararon con todo lujo de detalles, las tropelías que cometió en aquella ocasión, con la charla represiva e intimidatoria que sostuvo, abusando de su posición de poder dentro de la Empresa y aprovechándose de las necesidades de trabajo que cualquier persona con carga familiar precisa, cuando su obligación tanto moral como legal le imponía informar que la jornada laboral estaba fijada legalmente en ocho horas diarias, que las horas extraordinarias eran totalmente voluntarias, que los trabajos en Domingos y Festivos no eran obligatorios; que al existir en la fábrica autorización para la implantación de tres turnos que cubrían las 24 horas, no era necesario la prolongación de jornada y así sucesivamente; seguro que aquella reunión no la olvidaría fácilmente durante muchísimo tiempo.-
Donde quiera que existe un grupo relativamente amplio de personas obligados a convivir durante muchas horas y días consecutivos, brotan espontáneamente grupitos más reducidos asentados alrededor de unas tendencias comunes a todos ellos; esto mismo es lo que ocurrió en el seno del Taller de Mantenimiento con un grupo cuya peculiaridad principal consistía en una inquietud constante por cuestiones laborales y sociales
y que en sus interminables jornadas de trabajo, siempre salían a relucir en sus conversaciones y que invariablemente terminaban de la misma manera, haciéndose entre ellos la pregunta “¿tendremos que estar así hasta que nos jubilemos?”.

  1. 1 INICIATIVAS OBRERAS

Necesariamente tantas charlas tenidas en esta dirección desembocaron en una toma de postura. Había que hacer algo. Esta decisión obligaba a estudiar el qué y el cómo; para ello se tomó el acuerdo de reunirse fuera de la Empresa, con tiempo suficiente, comprometiéndose cada uno a llevar meditado lo que considerara necesario para tal fin; se escogió una cafetería que disponía de una planta sótano, donde parecía que no se llamaría mucho la atención y se escogió la fecha y hora que viniera bien para todos.-

Celebrada la reunión que resultó larga, movida y muy interesante, se tomaron una serie de acuerdos que se estimaron necesarios para el comienzo y valoración de los pasos que se deberían dar; se resumieron en tres vías de actuación:
  1. Había la obligación para cada uno de los asistentes de contactar con el mayor número posible de trabajadores, con los que se tuviese plena confianza y la inquietud necesaria para colaborar en una iniciativa de este tipo.-
  2. Utilizar todas las vías legales que estuviesen en nuestras manos para proceder a efectuar las reclamaciones que pudieran propiciar mejoras en las condiciones laborales.-
  3. Se debería estudiar la forma de influir en la medida de nuestras posibilidades, en las deliberaciones que se llevaran a cabo cuando hubiese que negociar la renovación del Convenio Colectivo en vigor.-

Se estimó que los dos últimos apartados contribuirían de manera notable para darse a conocer y que el personal fuese despertando para empezar a exigir mejores condiciones de trabajo.-

El primer punto fué puesto en práctica de inmediato estableciéndose numerosos contactos, no sólo dentro del Taller de Mantenimiento, sino con diferentes personas de los distintos Departamentos de fábrica, fundamentalmente entre el grupo obrero y subalterno y que a la larga se convertiría en el origen y fundamento de lo que se daría en llamar la “Coordinadora”.-
La segunda vía no tardó mucho en ponerse en marcha, inaugurando el camino una demanda sobre el pago que se venía efectuando sobre una porción del total de las horas extras que se estaban realizando; la tramitación de esta demanda originó un sinfin de escritos, de idas y venidas por distintos Organismos e incluso varias reuniones con la Direccion de Personal, Presidente de la Unión Territorial del Sindicato, etc. que resultaron de lo más positivas por experiencias, conocimientos de la mecánica del sistema y por el prestigio de cara a los trabajadores al conseguir los resultados deseados.

Durante el tiempo transcurrido hasta la solución de la demanda y con motivo de la negativa inicial de la Dirección a conceder lo solicitado, se llevaron a cabo las gestiones que se han explicado, basada en unos argumentos sólidos y de peso, que aconsejaron a la Dirección de la Empresa a tomar la iniciativa y cambiar el rumbo a su vertiente paternalista, decidiendo conceder voluntariamente como una mejora por trabajos molestos, lo reclamado en relación con las horas extras.-

A continuación se transcribe la documentación originada con tal motivo.-

“Al Jurado de Empresa de la Cruz del Campo, S.A.-

En los textos de Recopilación Social referente a la Ley de Jornada Máxima Legal de Trabajo, en uno de los apartados del art. 6, dice textualmente: “Cuando las horas extraordinarias se presten durante la noche o en Domingo, o excedan de las diez primeras diarias, el recargo no podrá ser inferior al 40%.-

La Ordenanza Laboral de la Industria Cervecera, en su art. 30 apartado 1, define el trabajo nocturno, como el realizado entre las veintidos y las seis horas.-
El turno normal de noche efectuado por el Taller de Mantenimiento, comienza a las 20 horas y finaliza a las 8 horas, es decir, que cuando termina el horario que establece la Ordenanza como final de jornada nocturna, se han realizados diez horas continuadas, (desde las 20,00 h. a las 6,00 h.).-
Creemos que entra dentro de la definición de la Ley de Jornada Máxima, sobre el recargo del 40%, las dos primeras horas extraordinarias efectuadas en turno de noche y que no vemos reflejado en las liquidaciones mensuales, punto éste, sobre el que pedimos la aclaración de ese Jurado de Empresa, por si procede hacer una reclamación por los cauces reglamentarios.-
Sevilla, 8 de Octubre de 1.973”


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Entre esta y otras reclamaciones sobre turnos, seguridad, vestuarios y elementos relacionados con el trabajo, se llegó a las mismas puertas del comienzo de las deliberaciones de un nuevo Convenio.-
Se acordó la conveniencia de hacer llegar a los trabajadores un MANIFIESTO que recogiese desde la óptica de los mismos, lo que debería representar un Convenio y que fué redactado en los siguientes términos: